miércoles, 27 de abril de 2016

AVANIVÍ

El manantial de tus libres amores
Florecen sobre tus erguidos pechos
Donde sediento voy aunque desde lejos
Rayos surcan en mis amaneceres
 
La  cama regada de rojas flores
Del mundo procuramos alejarnos
Tan felices de vernos y tenernos
Entre tantísimos y tristes seres
 
Una vida descubrí en tus ojos
Plena de deseos tan ocultados
Por ese maldito egoísmo de otros
 
Abajo la bandera de amargados
He iza el pendón de los tantos amados
Que tus sueños están realizados.

martes, 5 de abril de 2016

PICOLO


En todos los pueblos (creo yo) existe un personaje como este, al que se le perdona casi todo, porque es inofensivo, no se mete con nadie, viste como le da la real gana, Balenciaga le suena a brandi, si te pones a hablar con él porque dé la casualidad que aún no esté borracho, porque borracho para él es que se caiga al suelo , que no pueda llegar a su casa, lo demás lo llama –tener un puntito- te cuenta muchas anécdotas para reírnos, le gusta que el que esté con él se ría con él, no de él, incluso había veces que decía unas cosas de una lógica aplastante que para nosotros pasan desapercibidas.

Vive en una casa muy vieja y desecha del final de la calle, no es suya, pero allí vive toda la vida, de hecho la llaman la casa del Picolo, tú le preguntas a alguien por el nombre de la calle y nadie lo sabe pero si le dices-la calle del Picolo- todo el mundo sabe la calle que es.

Picolo tiene un look especial y sobre todo muy personal, antes de que existieran las ONG de reciclaje, él ya reciclaba todo, que se encontraba una flor de plástico, se la ponía en el pelo largo y blanco que tiene, que se encontraba una bata de mujer que nosotros llamamos bambo, todo de flores grandes de colores, se lo ponía sin ningún complejo y ya no se lo quitaba hasta que los colores desaparecían, solo se intuían.

Una noche que hacía mucho aire, parecía un huracán, estaba en casa con un amigo de su misma pinta, bebiendo como es normal, su amigo le dijo “Picolo alguien está abriendo la puerta de la calle, ¿no lo oyes?” se quedaron en silencio y conforme se acercaban a la puerta el sonido aumentaba, bajaron la voz “ostia es verdad” dijo el Picolo, el amigo se fue a la cocina y trajo un cuchillo enorme, como si fuera a luchar contra un oso, se miraron los dos muertos de miedo y Picolo gritó” hemos llamado a la policía, su vai a enterar” pero el sonido de abrir la cerradura continuaba igual, el amigo le dijo con voz bajita “vamos a abrir de golpe enseñando el cuchillo y seguro que se asustan””vale a la de tres” uno, dos y tres Picolo desecho la llave y el amigo sacó lo primero el cuchillo todo esto con unos gritos de “Que pasa, os vamos a matar” pero allí no había nadie, solo mucho aire, se miraron y se echaron a reír a carcajadas “el cabron del aire que susto nos ha pegado” dijo Picolo”imaginate tú si te pilla a ti  solo Picolo””anda dale la vuelta al cuchillo que te vas a cortar la mano”.

Los niños son maravillosos pero cuando tenemos diez u once años tenemos unas ideas muy crueles a veces, un día la pandilla de chavales estaban jugando con una bicicleta y en eso que Picolo llegó a su altura “Picolo quieres montar en bici?””No yo no sé””si te llevamos agarrado por el sillín y además puedes pisar el freno, si te montas te traemos una cerveza” ante semejante perspectiva no había duda en elegir montar en bici.

La calle hacia un poco de bajada, lo montaron y la bici cada vez ganaba más velocidad y de golpe miró para atrás y los chavales habían desaparecido, entonces agarró el freno con todas sus fuerzas hasta que se percató que frenos no habían, la bici iba  a toda velocidad cuando no se sabe de dónde salió un carro lleno de alfalfa y Picolo se lo tragó enterito, el carretero se le acercó “Picolo estas bien””nunca me ha gustado el verde, el verde es para los conejos”.

Una noche de invierno que hacía mucho frio, porque aquí hace frio de narices, oyeron los vecinos gritar a Picolo y a oler a quemado, salieron corriendo y abrieron la puerta (entonces se echaba la llave de la casa solo cuando la gente se iba a dormir) vieron a Picolo gritar “María, María” los vecinos pensaban que alguna mujer estaba allí con él ¿? Y apagaron el fuego rápidamente, entre otras cosas porque solo estaba el catre, dos sillas y una mesa redonda de estilo indefinido, una cosa entre art decó y mesa Luis XV echa por él, lo sacaron a la calle pero continuaba gritando “María, María””pero Picolo que dentro no hay nadie””que si, lo que pasa es que aún no conoce la casa “todos se quedaron mirando y de golpe ven a Picolo que sale corriendo detrás de una perra “ ven aquí zorra, ¿de dónde vienes? Todas las mujeres sois iguales” la perra que se lo ve venir se dio la media vuelta y salió corriendo como alma que lleva el diablo” María no corras, si no te voy a hacer nada” le decía con un palo en la mano. Cuando regresó Picolo un vecino le dijo con sorna “eso para que te fíes de las hembras” “menos mi madre y la Virgen de la Soledad, todas son unas putas” “pero Picolo si solo hay una Virgen” lo miró y se dio la media vuelta camino de su casa mientras decía “Ignorante, tú que sabrás”.

Una noche estrellada de sofocante calor, los vecinos sentados en la calle en grupitos hablando de todo y de todos tratando de olvidar el calor que hacia, uno de esos grupos era de los tres ó cuatro veinteañeros de la calle, uno de ellos dijo” este Picolo que nunca sale a tomar la fresca””queréis que pasemos una buena noche de risas?””¿Cómo?””Llevamos a Picolo al puticlub?”Todos se miraron y se echaron a reír” pero hombre no va a querer, si Picolo es de la acera de enfrente (gay).

Pasaron a la casa de Picolo y estaba en su faena habitual (bebiendo) en el patio pequeño que tenia “oye Picolo ¿te vienes con nosotros? “¿A dónde?” “al puticlub, veras que bien lo pasamos””te lo pagamos nosotros””si es así, si “todos se miraron y se quedaron asombrados sin saber que decir “coño pero este no era maricón?””siempre se ha dicho eso, pero es un farol, seguro que este no  se tira a una tía “Picolo se cambió de ropa, o sea que se quito el bambo de color indefinido y se atusó el pelo con las manos “ala, vamos” el puticlub estaba cerca porque en esta zona por pequeño que fuese el pueblo a la salida muy cerca todos tenían su “casa de las chiconas” estaban integradas en la sociedad del pueblo, por supuesto la prostitución no era como ahora, había chiconas que se hicieron viejas en esas casas, con decir que había chiconas que hicieron hombres a los padres y a los hijos muchos años después.

Cuando llegaron el que se hacia el más gracioso enseguida dijo “para Picolo la Murciana” cuando ve acercarse una mujer no muy alta, pero con una pechera impresionante y un culo de plaza de toros y una edad aproximada entre veinte y sesenta años, Picolo tragó saliva “buenas noches guapos””Murciana te traemos a Picolo para que lo espabiles””pues ya estamos tardando” lo agarró de la mano y se lo llevó a la habitación, mientras ellos se reían sin parar imaginándose a Picolo con una mujer así.

Cuando entraron en la habitación la Murciana le dijo “cuánto tiempo sin verte” “ya lo creo, años” le contesto Picolo y le pregunto con cara seria “sabes algo de tú hermana ¿Cómo está?”

“en Barcelona continua, hace tiempo que dejó el oficio, se juntó con un hombre mayor” mientras hablaban ella sacó una baraja de cartas y comenzaron a jugar “ y a ti como te va, en este pueblo?””Bien Paca, aquí estoy bien, se ríen de mi pero me tratan bien, tengo donde dormir y la bebida me ayuda a no recordar”.

“¿no me vas a preguntar por ella?”Picolo tiró las cartas y se levantó, “vámonos, ya es la hora”

Cuando llegaron donde estaban los jóvenes la Murciana le hizo una caricia  a PIcolo”cuando quieras vuelves, machote” todos se quedaron mirándolo pensando que iban a  pasar una noche de sorpresas y la sorpresa se la llevaron ellos.

Desde que lo llevaron a “las chiconas” los recuerdos ya no se amortiguaban ni con el alcohol, eran recuerdos de los que intentaba huir desde hace muchos años, momentos que marcaron su vida para siempre y de los que nadie tenía la menor idea, ya que se montó el personaje de Picolo para tratar de ser otra persona, pero por mucho que huyamos y por muy lejos que vayamos nuestras vivencias, para bien ó para mal nos acompañan allá donde vayamos.

Nadie conocía su verdadero nombre, ni su procedencia, ni la edad que tenia, su personaje de Picolo le vino muy bien desde que llegó al pueblo para que nadie le hicieran preguntas porque todos se limitaban a decir que estaba chiflado , no tenía amigos pero tampoco los quería, el solo quería pasar desapercibido y embriagado.

Cuando los recuerdos eran tan fuertes que no podía soportarlos, se marchaba por los campos vagando días enteros, por eso los vecinos cuando no lo veían decían “ya se ha ido Picolo a buscar espárragos” pero la realidad era bien distinta, era una especie de calvario en solitario que pasaba pensando en toda su vida, donde podía llorar sin que nadie lo viera, una vez incluso intento ahorcarse de un olivo, pero cuando estaba a punto de hacerlo, una niña con una bicicleta pasó por el camino tocando el timbre y sonriéndole, ya nunca volvió a intentarlo.

Lo que más le costaba era hacerse el borde porque como no lo había sido en toda su vida pues no le salía, por eso a veces contestaba agradable y otras de mal humor, lo cual hacia que tuviera a la gente sin saber que pensar, pero como los humanos tendemos a simplificar pues con decir que estaba medio loco todo se solucionaba.

Luego hacia cosas para dar credibilidad al personaje, como en primavera en la era de detrás de su casa crecían muchas amapolas, él se hacia un ramillete y se las ponía en el pelo (mejor se las hincaba en el pelo) porque ese pelo nunca supo que existían unas cosas que se llamaban peines y las vecinas le decían “que guapo estas Picolo” “verdad que si” decía él.

Un día desapareció durante un mes, pero como los vecinos estaban acostumbrados no lo echaron en falta, pero no le dijo a nadie a donde había ido ni a qué, solo yo me enteré después a donde había estado.

Yo que estaba estudiando no había reparado mucho en él, la verdad, pero un día sucedió algo que me dejo muy intrigado, pasaba por delante de su puerta y me llamó “vienes de estudiar a estas horas” era de noche y tarde “siéntate un rato hombre” “pero poco Picolo que mis padres se preocupan enseguida” mientras él salió al patio a buscar la otra silla, yo levanté unos trapos que tenia encima el catre y veo un libro, solo me dio tiempo a leer el titulo _Mitología Griega_

Me trajo la silla pero yo estaba sin saber que pensar ¿Cómo este hombre podía tener un libro de esas características? Ahí fue donde comencé a pensar que había algo más detrás de la fachada de este personaje “¿Picolo tu sabes leer?” “claro que se leer, aunque no sirve para nada” “ por qué dices eso?” “porque es verdad, lo que realmente vale es lo que aprendes en la calle en la vida, leer solo sirve para hacerte más preguntas y volverte loco””Picolo leer es cultura, es saber” “¿Y para qué sirve la cultura en este país?””La gente solo quiere tener la barriga llena y a su hembra a su lado””la cultura hace avanzar a los pueblos Picolo” “por eso estamos nosotros tan atrasados porque solo somos un país de futbol y toros””no todos Picolo a mi no me gustan los toros”” a mí tampoco, a mi me gustan las vacas”.

Aquella noche no pude dormir pensando en la conversación con Picolo.

Desde entonces yo procuraba pasarme por su casa, para tratar de enterarme de algo más pero no siempre hablaba de su vida, solo cuando él quería porque se sentía bajo de moral, así que las ocasiones eran escasas hasta que se me ocurrió aprovechar su debilidad por la bebida.

Ya sé que no era correcto pero era la única forma que tenia de poder saber algo de su vida.

Un día estaba tomándose una cerveza en un bar y yo me puse a su lado tomando otra cerveza, lo invité a otra cerveza porque a mí, como a toda mi familia nos gusta más escuchar que hablar, y comenzó a contarme ante mi asombro la Odisea de Ulises, yo lo escuchaba con la boca abierta, me habló de Ítaca “pero Picolo, ¿Cómo sabes tú tanto de estos temas?” me miró y me dijo “tú también eres de los que juzgan por las apariencias “”algún día te enseñaré una cosa si me prometes no decirlo a nadie” “te prometo que de mi boca no saldrá nada de lo que me digas ó enseñes”” entonces te enterarás de cosas que todos ignoran”.

Así fue como empezó mi relación con Picolo, yo intentaba hacerle pocas preguntas para que no se diera cuenta que me interesaba su historia “tú tienes mucho dinero?” “yo? Que va Picolo” “entonces porque me invitas siempre?”Pensé qué le contestaría para no levantar sospechas, pero afortunadamente opté por decir la verdad “porque me interesa tu historia, quiero saber quién está debajo de esos pelos mugrosos y sobre todo qué guardas en esa cabeza”.

Una tarde lo veo que llega al bar con un papel mugriento enrollado, se sentó conmigo y nada más sentarse pidió su cerveza, cuando se fue el camarero y sin decirme nada me entregó el papel, tuve la impresión antes de abrirlo de que me entregaba su vida.

El papel era un diploma manchado de toda clases de suciedad, cuando termine de desenrollarlo me quede alucinado, era un diploma de la universidad de Granada otorgando el titulo de Psiquiatría a nombre de Javier Antonio De Gonzalo Martínez con una foto tipo carnet de un joven guapo y bien vestido, tuvo que ver la cara que yo ponía porqué me dijo “cierra la boca que te van a entrar moscas” “ pero Picolo ¿este eres tú?”” no soy, era, hace muchos años renuncié a ser esa persona” con la mirada perdida en el horizonte continuó contándome”” la vida a veces se enzarza con una persona y si quieres vivir solo hay dos caminos, te dejas hundir ó matas a la persona que eras y renaces como otra”.

“Pero Picolo ¿porqué ese cambio tan radical?”porque así era más difícil que nadie me reconociese, yo solo quería que nadie me reconociera y vivir en paz” pedimos otra cerveza y continuó “mi familia era, bueno es de la burguesía Granadina, estudié Psiquiatría para tratar de comprender al ser humano, pero después comprendí que los humanos son incomprensibles por idiosincrasia , estuve dando clases en un instituto de Málaga hasta que conocí a la Paca en un prostíbulo, te juro que era la mujer más guapa que te puedes imaginar, mata de pelo negro, ojos grandes y expresivos, cuando la vi me quedé prendado de ella”.

“Comencé a frecuentar  el local casi diariamente y me enamoré locamente de esa Afrodita cordobesa, con veinticinco años uno es muy romántico y enamoradizo, yo la llamaba Afrodita porque a ella le parecía parisino el nombre, bendita inocencia, yo la amaba con locura, la saqué del local y nos alquilamos un pisito en la calle Larios, fueron los dos años más felices de mi vida” una lágrima rodó por su rostro mientras me decía esto.

Hizo una larga pausa ensimismado mirando al infinito, yo no quise interrumpir su recuerdo, después continuó relatándome su vida “una mañana de Domingo esplendida con una suave brisa del mar sonó el timbre de la puerta, cuando la abrí me quede petrificado, eran mi padre y mi tío y por las caras que hacían ya estaban al tanto de mi situación”.

“recoge tus cosas que nos vamos” me dijo mi padre directamente “pero padre yo la amo, quiero casarme con ella””tú que sabes de eso, solo es un enchochamiento” en ese instante entró Paca en el salón “buenos días” pero nadie le contestó, lo que si me fijé es que mi padre no la miró en ningún momento a la cara “ vamos te he dicho que recojas tus cosas que nos tenemos que ir””padre perdóname pero no te voy a obedecer, es el amor de mi vida, la persona que he elegido para pasar el resto de mi vida a su lado””que romanticón eres, igualito que tú madre””no sé para qué os sirve ser tan tontos””padre yo la amo”” que no digas más esa palabra NO PODEIS AMAROS” era la primera vez que oía gritar a mi padre” “porque usted lo diga no vamos poder amarnos” dijo Paca “ sí, yo lo digo, aunque me juré no decirlo nunca, la vida es muy traicionera ó muy justa, no lo sé, lo vuestro es un incesto, sois hermanastros “Paca salió corriendo llorando, yo no sabía cómo reaccionar “¿pero que dice padre?” “si hijo, Paca es hija de la Rosario la Cordobesa, fuimos amantes muchos años, cuando se quedó embarazada la dejé porque quería que reconociera a la niña”.

Cuando entré en el dormitorio Paca no me dejó ni que la tocara” Paca aún no está todo perdido, me voy a ir con mi padre, él se creerá que dejamos de amarnos pero en realidad voy para hablar con el obispo de Granada para pedirle una bula y poder casarnos, tú me esperas aquí, yo dejaré pagado el alquiler” ella me miró con una expresión que más tarde comprendería”.

“Volví a Granada con mi familia, mi madre no sabía nada, como siempre estaba en su mundo de misas, rosarios y rastro para los pobres”” al día siguiente me fui enseguida a ver al señor Obispo que era amigo de mi padre y había venido a casa   a merendar muchas veces”

“pero tú sabes lo que me estas pidiendo Javier?”” sois hermanos de padre”” eso es una barbaridad, va en contra de todos los principios cristianos””jamás conseguirás eso, ni de mi parte ni de nadie”” me destrozó el alma porque era mi última esperanza, así que volví a casa pero después de varios días yo ya no podía aguantar más sin verla y me marché a Málaga a decirle que aunque fuera sin casarnos que viviéramos juntos”.

“Cuando llegué a la pensión la dueña me dijo que Paca se fue el mismo día  que nosotros nos marchamos pero por la tarde” hizo un largo silencio y continuó “Nunca más volví a saber de ella hasta el año pasado en que me enteré que su hermana estaba aquí en casa las chiconas”.

“A raíz de que ella me abandonara caí en una enorme depresión hasta que comprendí que nunca volvería y yo no podía ni quería vivir ya la vida que me habían preparado, entonces decidí cambiar no ya de vida, si no de persona, de lugar y enterrar a Javier para que naciera Picolo, un hombre nuevo”

Se levantó de la silla y sin decir nada enfiló el camino de las eras, se marchó a uno de los retiros espirituales que él decía, a mi me dejó muy pensativo porque me enseño que nunca hay que juzgar a nadie por las apariencias y que cada persona carga con su propia cruz, unas más grandes y otras más livianas.

Estuvimos en la calle bastantes días sin saber nada de Picolo, nunca había tardado tanto en sus retiros hasta que una mañana nos lo vemos salir de su casa con el saco que todas las mañanas llevaba para recoger hierba para sus conejos.

Yo pasaba por delante de su casa pero nunca estaba abierta y por el bar no aparecía, se lo pregunté al camarero “pues ya hace tiempo que no lo veo, no viene por aquí, es raro” una tarde llamé a su puerta y me salió a abrir “ah, eres tú””vamos Picolo que te invito a una cerveza””no, que tu lo que quieres es saber más de mí, y las heridas que nunca cerraran es mejor no tocarlas”.

Pasaban los días y no había manera de que me contara más cosas hasta que un día desde la puerta de mi casa veo salir de su casa a la Murciana, un vecino que estaba conmigo dijo”mira,,,el Picolo ya se las trae a casa y todo” yo sabía que algo pasaba porque no era normal, así que dejé pasar un buen rato y fui a su puerta y llamé, me abrió con los ojos rojos de haber llorado “Picolo ¿estás llorando?” “los hombres no lloran, solo se arrancan las entrañas”

“¿Qué ha sucedido, me lo vas a decir?””La Murciana a estado aquí” “ya lo sé, la he visto salir de tu casa””vino a decirme que la Paca a muerto esta mañana” “¿y qué vas a hacer?””Nada, tú me ves viajando hasta Valencia solo” “pero no estaba en Barcelona?”” hace años que se mudó a Valencia, me lo ha dicho la Murciana ahora” sin pensarlo le dije “ si me pagas el billete te acompaño a Valencia” “nos da tiempo a coger el borreguero y por la mañana temprano estamos allí y te da tiempo de despedirte de ella””pero tus padres te van a dejar?””No te preocupes que ya los convenzo yo, veste preparando ¿tienes un jersey?” si, pero es viejo” “da igual, yo te voy a traer un pantalón de mi hermano mayor y una chaqueta sin que me vean mis padres”.

Lo vestí lo mejor que pude y le corte los pelajes, eran todo greñas, pero daba igual como en esa casa no habían espejos de nunca.

Agarramos el borreguero, lo llamábamos así porque era muy lento, le dejaba paso hasta a las hormigas, durante el trayecto Picolo no habló casi nada, estaba como ausente, físicamente estaba a mi lado pero mentalmente estaba,,,, Dios sabe donde estaba, llegamos casi de madrugada a la estación del Norte de Valencia, agarramos un taxi le dije al taxista “vamos a la calle Maldonado 69” el taxista hizo una sonrisa picara  y arranco el taxi para darnos la vuelta turística a Valencia, cuando en realidad estábamos a cinco minutos, eso lo supe muchos años después cuando me marché a vivir a Valencia.

El taxi nos dejó delante de una casa vieja y ruinosa, yo creía que allí no vivía nadie pero llame y la puerta se abrió, subimos unas largas escaleras hasta la puerta de un piso que tenia la puerta entornada “pase, pase” se oyó la voz de una mujer mayor, pasamos hasta una especie de salón donde nos encontramos una cosa que alguna vez fue una mujer y además guapa según las fotos que colgaban de las mugrientas paredes, se dirigió a Picolo “tú eres Javier?”Si señora” “jajaja señora, pues no hace siglos que no me decían señora”” yo soy la Pompi y se nos hace tarde, a las doce la entierran” yo no comprendía nada “pero donde está ella” “en la morgue del hospital hijo, donde va a estar, pero nosotros vamos directos al cementerio” “ la van a echar a la fosa común? Dijo Picolo,”de eso nada, la Paca pagaba todos los meses los muertos, era una manía suya” cuando la Pompi dijo esto nos empujó hacia la calle, nada más bajar (no sé cómo) pero había un taxi esperándonos en la puerta.

Cuando llegamos al cementerio y entramos a la capilla, no había nadie, solo el ataúd abierto, nos acercamos despacito y a Picolo comenzaron a salirle lágrimas pero en silencio, se dobló y le dio un beso en la boca y cerró el ataúd.

A la ceremonia del enterramiento solo estábamos Picolo y yo, me sentí triste, muy triste de pensar que un ser humano con todo lo que había sufrido en esta vida, la de veces que habría llorado a solas, la de veces que pasaría noches congelada a la espera de un cliente, después de una vida tan amarga se marchaba de este mundo a solas, sin amigas, sin familia sin nadie que le llorara.

En todo el trayecto de vuelta al pueblo Picolo no abrió la boca para nada, yo respeté su dolor y tampoco dije nada, solo pensaba que esta vida a veces se ceba con algunas personas para que no tenga felicidad ó al menos tranquilidad.

Al llegar a su casa me dijo “eres una buena persona, conocerás la felicidad pero también la tristeza y la soledad” creo que son las palabras más sinceras y naturales que he escuchado en mi vida, me marché hacia mi casa pensando en lo que Picolo me había dicho.

Fueron pasando los días y la puerta de casa Picolo nunca estaba abierta, pasó un mes y nadie lo había visto, aunque los vecinos estaban acostumbrados a sus famosos retiros pero nunca había tardado tanto, una tarde estaban todos reunidos hablando de él y de qué hacer porque ya estaban preocupados, unos decían de pegarle una patada a la puerta, otros que llamaran a la Guardia Civil y la solución la dio un niño pequeño “por la tapia de detrás hay un agujero” “y tú cabes?” le preguntó su padre “claro, he entrado muchas veces”” y tú ¿quién eres para entrar en casa de nadie?” le riñó su madre, un hombre más mayor de los que estaban allí le dijo al crio “vale, entra otra vez por el agujero y vienes hasta la puerta a ver si la puedes abrir, pero hazlo como yo te he dicho, no mires a ningún sitio” se lo dijo porque sospechaban que estaba dentro muerto, el crio entró y enseguida abrió la puerta de la calle “esta la llave puesta” dijo el chaval, todos se quedaron mirándose y con más miedo que precaución comenzaron a entrar los vecinos empujándose unos a otros.

La casa estaba vacía (como siempre) ni rastro de Picolo, todos comenzaron a hablar y a dar sus opiniones a  cada cual más disparatada, porque la gente cuando nos convertimos en masa dejamos de pensar por nosotros mismos.

Yo levanté los trapos donde la otra vez me encontré la Odisea y efectivamente allí estaba, la agarré sin que me vieran y al cogerla se cayó un papel de dentro, lo abrí y ponía con una caligrafía estupenda “no me busques, ya encontré mi Ítaca” yo supe enseguida que esas palabras iban dirigidas a mí, volví a meter el papel en el libro y me fui a casa con disimulo.

Muchos días después comenzó a correr el bulo de que se había marchado a su pueblo, pero yo sabía que no era así, que ya nunca volveríamos a ver a Picolo, un vecino fue a denunciar su desaparición a la Guardia Civil, que por cierto ni aparecieron por la casa, como sabían quién era ni le prestaron atención a la denuncia.

Así fue de misteriosa la ida de Picolo como su llegada a mi pueblo, un personaje que aún hoy en día se le sigue recordando como a una leyenda urbana.

 

Desde el 2013 desaparecen en España una media de cien personas anualmente sin dejar rastro alguno, ni si quiera un cadáver.

Si en estos años es esta cifra, hay que imaginarse en aquellos años en que los hombres les decían a sus mujeres “voy a por tabaco” y jamás volvían a verlos.

Las desapariciones es uno de los temas tabús de esta sociedad del progreso a la que le encanta barrer debajo de la alfombra los temas que son incómodos.


 

 

 

 

 

 

viernes, 1 de abril de 2016

INOI

Vienes a mí
Cuando estoy en la muerte diaria
Lloro en sueños, ante tú mirada.
Despiertas mí alma
Con ese roce, de tú rojo carmesí
Suavemente te deslizas junto a mí.
Sueños del suicida
Que escarbó con sus manos tú tumba
Para poder abrazarte una sola vez más.
Vivir sin memoria
Seria soñar, cómo poder parar el tiempo
Una gran quimera, con las alas al viento.
Ahogar mis penas
Cada vez, con más cantidad de bebida
Solo significa, insultar tú razón de vida.
Descansar en paz
Es tener lo mismo que como antaño tenia
¡¡Esos maravillosos años, como aquel día¡¡

sábado, 26 de marzo de 2016

PEKANGA

No me dejes
Solo, en la boca del lobo,
Mírame al menos
Como me devoran tus velos.
 
No me digas
Con cara de pena adiós,
Si nunca giraste la rueca del amor
Tan solo para la billetera tenias ojos.
 
No me busques
Cuando el velo del dólar vuele
Y compruebes lo que la soledad duele
Dentro del alma, tan solo al verte.
 
No me reces
Cuando te hablen de este suicida
Recuerda, alguna que otra caricia
Robada entre las piernas de tú querer.
 
No me vendas
Lágrimas de olvido
Ni jures que me has querido
El amor, es algo que tú nunca has vivido.

jueves, 24 de marzo de 2016

Toku weriweri


Este cuerpo dolorido

Por dentro y por fuera

Con tú beso adormecido

En mis labios sin fuerza.

Quiere morir

Cada amanecer junto a ti

Boca con boca para mí

Y dejar de sufrir.

No quiero más calmantes

Que ahuyenten tus recuerdos

Cuando aún somos amantes

Bailando en campos amapolados.

Y,,,, llegará un día

Que tú luz y mi luz se complementaran

Para decirle adiós a tanta soledad

Y al mundo irreal.

¡¡ No me quitéis mis sueños¡¡

¿Hay algo para reemplazarlos?












domingo, 20 de marzo de 2016

AMIGA

Si me puedes leer aún entre líneas
Sabes, de tantas noches en blanco
De mi cántaro pleno de lágrimas
Y de mi corazón cosido a retazos.
Si escuchas todos mis silencios
Sabrás, de mis heridas vendidas
Por soportar la vida de engaños
Donde solo hay palabras perdidas.
Y si me ves, mírame detenidamente
Veras, a un hombre herido de amor
Que está llevándoselo la fría corriente.
Ya perdí incluso hasta su dulce sabor,
Las tres de la madrugada, este doliente
Va, al solo lugar de paz, la diaria muerte.










viernes, 11 de marzo de 2016

MAGDALENA

Con su abrigo de plástico rojo adornado con costuras de los tiempos de la transición española, apoyada en la pared de la estación del tren, como siempre, con el pelo sucio y raquítico que tenia,, recogido con una cinta de goma verde, miraba a la gente, que prácticamente era la misma todos los días, esperando que alguien le hablara pero como siempre, nadie le decía nada, todos en el pueblo la conocían, era la Magda , nadie le decía su nombre completo de Magdalena, pero eso ya no le importaba, estaba acostumbrada.
Se pasaba el día yendo y viniendo a Xativa, llevaba bolsas plenas y las volvía vacías y al contrario también, tenía una edad indeterminada entre dieciocho y veintiocho porque con la forma de vestir que usaba y los pelos “desagriñados”, era imposible saber su edad, Magda vivía a las afueras del pueblo en un barrio pequeño de diez casas hechas por los mismos propietarios en los años cincuenta, cuando la emigración dentro y fuera de España era la única salida para millones de españoles.
Su padre siempre iba en una bicicleta de las primeras que inventaron y se paraba a hablar con ella donde la encontrara, a mi me daba la impresión de que la controlaba, jamás iba con su madre ni se les veían juntas, su madre era la típica mujer del campo que vivía mejor en la casa del barrio ese en mitad del campo que dentro de la ciudad, de las personas que salieron de su pueblucho y nunca se adaptaron a la ciudad, quizás también fuese porque eran tan pobres que la gente los rechazó desde el principio.
Magda parecía que sicológicamente no estaba bien pero era debido a la forma que sus padres tuvieron de criarla, sobretodo su padre que en la vieja bicicleta llevaba un capazo donde entre otras cosas siempre había una botella de vino ó mejor dicho un tetra-brik con el vino más barato que había. Desde muy pequeña aprendió que la vida era muy dura, desde los once años su padre abusaba de ella sexualmente, un día su madre los pilló en la cama y le dijo a ella de toda clase de insultos, puta, zorra, perra que ella tenía la culpa de provocar a su padre, desde entonces dejó de hablarle a Magda, como si no existiera en la casa, porque su madre la quería echar de la casa pero su padre le dijo que no.
Nunca fue al colegio, porque un día que fue, los niños se reían de ella, por eso ella prefirió ponerse a hacer recados a las personas mayores que le daban una propina y que su padre la controlaba para que se la diera a él, y así transcurrió su infancia, entre la indiferencia de la madre y las palizas del padre, para ella eso llegó a ser una vida normal, porque las personas nos acostumbramos a lo más inverosímil, aunque creamos lo contrario y si es desde pequeños aún más porque ella se dio cuenta que si le hacía caso en todo a su padre, no le pegaba y también la buscaba menos para la cama.
Hay personas que las hacen ser adultas antes de tiempo y quedan marcadas ya para toda la vida y la mayoría, de mayores siempre serán muñecos rotos.
Con quince años Magda se acercó a su padre y le dijo “papa estoy preñá”” ¿qué? tú estás loca, te dije que no dejaras de tomarte la pastilla, serás mamarracho” diciéndole todo esto se levantó y comenzó a pegarla, pero ella salió corriendo, él cogió su bicicleta y se fue a ver al único amigo que tenia, un hombre de su misma edad que tenía una caballeriza de cuatro ó cinco caballos que los sacaba en las fiestas del pueblo, aparte por supuesto tenía su campo de naranjos como mucha gente.
Comenzó a buscarlo por toda la finca hasta que lo encontró arreglando la herradura de un caballo “Manolo” “qué pasa hombre” “tengo a la Magda preñá” “que no se tomaba las pastillas” “ella dice que si” “Y ahora que vas a hacer” “ a eso vengo a que me aconsejes” “ si la llevas al médico ó al hospital se va a descubrir todo el pastel”” ya lo sé Manolo, no me asustes más” “ hombre se podría hacer una cosa, pero a cambio me lo tienes que agradecer” “ si se soluciona tú pídeme lo que quieras”” hombre ya que la tienes preñá me la podías dejar un rato para mi” “ ah,,, era eso, cuando tú quieras sin problema”” pues entonces el viernes que mi mujer se va al mercadillo me la traes a media mañana””vale, ¿pero la solución?” “tu déjame a mi” y así quedó el asunto.
Magda notó que toda la semana su padre la trataba con más normalidad de lo habitual y tampoco había ido a buscarla a la cama, empezó a pensar que por fin la estaba dejando de acosar hasta que llego el viernes por la mañana y su padre le dijo que se duchara y se pusiera algún vestido mejor, ella creía que la iba a llevar a algún sitio, (como era la feria de Xativa) y se puso contenta “¿Dónde vamos?” “ya lo veras, no preguntes tanto”.
Comenzaron a caminar bajando hacia el rio, él montado en su bicicleta y ella andando, cuando llegaron al cruce tomaron a la izquierda “por aquí no se va a Játiva” “ y quién te ha dicho a ti que vamos a Játiva “Magda comenzó a pensar que algo malo le esperaba, que la ducha y el vestido  eran para otra cosa, pero no podía adivinar el qué, hasta que llegaron a la finca de Manolo y a la entrada su padre la agarró del brazo y le dijo “haz todo lo que Manolo te pida, obedécele en todo, sea lo que sea, si te portas bien con él nos ayudará con el embarazo.
Su padre se fue y ella comenzó a caminar hacia la casa como animal que va al matadero, no se atrevía a salir corriendo por miedo, ya tenía quince años y sabia lo que Manolo quería con ella, cuando llegó a la puerta de la casa, él la agarró de la cintura “vamos al pajar, estaremos mejor” eso era por si una casualidad su mujer volvía antes de tiempo, pero claro a ella no se lo dijo, nada más entrar en el pajar comenzó a desnudar a la estatua de mármol en que se había convertido Magda” por algo de tú parte ¿no?” le dijo Manolo y ella simplemente se recostó sobre la paja.
Cuando Manolo satisfizo sus bajos instintos comenzó a vestirse, ella enseguida hizo lo mismo y cuando se marchaba le dijo Manolo “dile a tú padre que el viernes tenéis que venir los dos y hasta entonces tomate estas yerbas por la mañana y por la noche” Magda no comprendía nada pero ella lo que quería era salir corriendo de aquel lugar, mientras caminaba hacia su casa los ojos los tenia llenos de lágrimas pero no soltó ni una, como un acto de coraje hacia ella misma y para no darles ese gusto a sus padres.
Cuando llegó a casa le dijo a su padre que ella no quería tomarse esas yerbas y entonces el padre le pegó una tremenda paliza, mientras estaba tirada aún en el suelo su madre le dijo “encima de puta, tonta” y se echó a reír, tanto para ser padre como para ser madre se debería hacer un examen de aptitud de paternidad, se ahorrarían muchos sufrimientos.
A la semana siguiente el viernes su padre la agarró del brazo y se fueron a casa de Manolo, tal como habían quedado, cuando llegaron había otro hombre que no conocían “Manolo este es Eusebio, el veterinario” Magda comenzó a temblar porque algo le decía que estaban preparando le alguna cosa mala.
Nada más entrar en la casa el veterinario les dijo “¿sabe alguien que estáis aquí? ¿Te has tomado las yerbas todos los días?”Magda no contesto, estaba petrificada, con la cabeza hacia abajo y pensando en lo mismo que siempre pensaba cuando su padre le pegaba ó abusaba de ella, se veía ella saltando entre nubes blancas, con un hermoso vestido blanco y recogiendo amapolas rojas para hacer un ramo, su padre si contestó” no se preocupe señor que nadie sabe que estamos aquí y yo me he encargado de que se tomara las yerbas” “ vale, échenla sobre la y tráiganme varios cojines y una sábana” cuando le trajeron todo lo que pidió les dijo “ahora déjenme a solas con ella, si necesito ayuda ya les llamaré”.
Su padre y Manolo salieron al comedor y se pusieron a beber, al rato comenzaron a oír a Magda gritar, con un grito de dolor y cada vez más fuerte, hasta que cuando mayor eran los gritos de golpe se dejaron de oír, un buen rato después salió el veterinario con las manos ensangrentadas “¿Dónde me puedo lavar? Ahora está mareada, cuando se despierte comenzara de nuevo a gritar” se dirigió al padre sacando un frasco de pastillas “tome, que se tome una cada ocho horas, ah y una cosa si hay complicaciones ustedes a mi no me conocen” “no te preocupes Eusebio con ellos no habrán problemas” le dijo Manolo.
Esa noche la pasó en casa de Manolo, cuando se despertó el dolor era inmenso, estaba totalmente mojada en sudor, temblaba como un flan, pero de su boca no salió ni un solo quejido, se refugió en su sueño salva vidas, aunque no podía retener las lágrimas que le caían por su rostro a su pesar.
Pasaban los días y Magda no paraba de sangrar, su padre no sabía qué hacer, se fue a ver a Manolo y a contárselo” ¿pero se está tomando las pastillas que le dio Eusebio?””Sí, claro ya lleva dos cajas” “y si está tan mal ¿porqué no la llevas a las Hermanas? La dejas en la puerta ó si quieres te inventas algo para dejársela a ellas”” ¿y si habla y lo cuenta todo?”” pero no dices que está tan mal, si desde el viernes no ha parado de sangrar esa se va a criar malvas”” ¿tú crees?”” claro hombre”.
Las Hijas de la Caridad era un convento que estaba en un altozano a un kilometro del pueblo, los más pobres cuando tenían problemas siempre acudían a ellas, todos las conocían como las Hermanas lo tenían como una norma del pueblo de toda la vida, un día a las seis de la mañana antes de que amaneciera su padre la montó en la bicicleta y enfilaron hacia el convento, cuando llegaron la bajó y la apoyo sobre la puerta y llamó con el pomo antiguo que había en la puerta y salió corriendo con la bicicleta.
La hermana sor Angustias al abrir la puerta se le cayó encima Magda, grito pidiendo ayuda y salieron otras hermanas y la ayudaron a entrar al convento y la llevaron directamente a la enfermería, la hermana superiora sor Juana llamo por teléfono al médico que no tardó mucho en llegar porque la superiora le dijo que era muy urgente.
Cuando llegó el médico fue directo a la enfermería, al ver a Magda, supo enseguida de qué se trataba “sor Juana usted quédese conmigo, las demás salgan y déjennos solos” mucho tiempo después salieron y el médico dijo “si vuelve a sangrar me llaman enseguida, ahora déjenla dormir hasta que ella sola se despierte”.
Magda estuvo todo el día durmiendo y con pesadillas, sudando un sudor frio, sor Juana se asustó y volvió a llamar al médico, cuando llegó el médico “¿Qué pasa Hermana?” “Doctor yo la veo muy mal, no ha parado todo el día de sudar y tener pesadillas” “Tú siempre tan cobarde Juana”  él la miro a la Hermana a los ojos y ella le mantuvo la mirada” de usted, doctor” “si claro, perdone”.
Después de auscultarla el doctor se giró hacia sor Juana “es el proceso natural Hermana, ha perdido mucha sangre y le han hecho una carnicería, nosotros no podemos hacer nada más, es ella la que tiene que salir adelante, a su favor tiene que es muy joven””muchas gracias doctor, perdone por molestarlo”” no pasa nada Juana” y salió a prisa de la enfermería mientras la Hermana con cara de disgustada esbozaba una sonrisa.
Al siguiente día Magda por fin abrió los ojos, sabia donde estaba porque el convento lo conocía pero no como había llegado hasta allí, enseguida llamaron a sor Juana “¿como estas hija mía?”Nunca le habían dicho “hija mía” se quedó pensativa pero no habló “¿te duele mucho?” siguió sin contestar “¿Cómo te llamas?” en vista que no hablaba la Hermana les dijo a las demás “dejémosla estar, está bajo un shock muy grande aún” y cuando iban saliendo de la enfermería “Magda” sor Juana se volvió y le dio un abrazo, no hija eso no es un nombre, tú te llamas Magdalena” dos lágrimas se deslizaron rostro abajo porque nadie la había llamado por su nombre nunca y tampoco conocía lo que era una caricia , un abrazo, en definitiva era la primera vez que la trataban como a un ser humano.
Conforme pasaban los días Magda se fue recuperando y comenzó a ayudar a las Hermanas en lo que ella podía, una tarde el doctor vino a reconocerla y vio que estaba muy bien “ya puedes continuar haciendo lo que hacías” Magda se dio la vuelta y salió “Hermana usted sabe que hay que dar parte a las autoridades””¿porqué doctor? Ella está muy a gusto aquí” “Hermana por Dios, usted no tiene derecho a engatusarla para que se quede aquí, ella tiene su libertad para elegir, cosa que tú no tuviste” sor Juana se quedo mirando por los cristales de la ventana con una mirada perdida “de acuerdo, vamos a hacer una cosa, hasta que se reponga del todo se quedará aquí con nosotras y después que ella elija ¿Le parece bien doctor?”Siempre te tienes que salir con la tuya, pero el que decide cuando esté bien del todo seré yo””muy bien doctor, pacto echo” él echó la mano a ella para confirmar el pacto pero ella se limitó a hacer una reverencia y darse la media vuelta y salir.
Poco a poco Magda fue mejorando y hablando cada vez más con las Hermanas, comenzó a aprender modales, a cultivar el huerto que le encantaba, a saber lo que era una palabra amable, pero lo que más le gustaba era cuando la llamaban, se hacia la sorda para oír varias veces Magdalena, Magdalena, oír su nombre la hacía sentirse persona.
Por fin un día llegó el doctor para reconocerla y vio que estaba ya perfectamente y llamo a la madre superiora “sor Juana, Magdalena ya se encuentra bien, yo he cumplido mi parte del pacto””entonces me toca cumplir a mi” llamó a Magda y cuando estaba delante de los dos  el doctor le preguntó” Magdalena, tú ya estás bien, ya puedes irte cuando quieras” Magda salió corriendo y se abrazo a sor Juana “yo no quiero irme de aquí, por favor no me echen””pero tienes toda una vida por delante y hay fuera puedes encontrar lo que quieras y ser libre””por favor, por favor no me echen”” ya ve doctor, a veces lo que buscamos lo llevamos nosotros dentro y que hay muchas formas de libertad “el doctor se dio la vuelta para irse pero antes se giró y le dijo a Sor Juana “siempre te sales con la tuya” y se marchó.
Y así comenzó la vida Magda, en el convento ya sin preocuparse porque la echaran.
Comenzó como Novicia Lega, ocupándose del huerto y de abrir la puerta a quién llamara al convento, nunca habló de su vida anterior al convento, su carácter cambió y se le veía feliz haciendo sus quehaceres, si había que hacer alguna cosa ella siempre salía de voluntaria.
Fueron pasando los años que a Magda le pasaron volando y un día la superiora la llamó “Magdalena, ya ha pasado el tiempo de su formación y noviciado, ha llegado la hora de que decida qué es lo que quiere hacer, no hace falta que me lo diga ahora, tómese su tiempo y reflexione bien porque es para toda la vida” “Hermana Superiora no hace falta que espere a mañana, se lo digo ahora mismo, yo quiero entrar en la congregación, por nada del mundo saldría de aquí” Sor Juana se le acercó y le dio un beso en la mejilla “entonces tenemos que preparar la ceremonia” y juntas salieron de la oficina de la superiora.
Un día la superiora le dijo que ya estaba preparada para salir del convento para ayudar a la gente necesitada, Sor Magdalena de la Cruz le dijo “lo que usted diga Sor Juana” “vas a ir acompañando de momento a la hermana sor Angustias que tiene experiencia”.
Al otro día a las ocho de la mañana salieron las dos hermanas del convento, carretera abajo hacia el pueblo “¿Dónde vamos hermana?”” a un barrio pobre , hija, a nosotras nunca nos tocará el centro de la ciudad” sor Magdalena conforme avanzaban iba reconociendo cada vez más el terreno, cuando llegaron a la bifurcación y giraron hacia el barrio las “Latas” comenzaron a temblarle las piernas y empezó a rezar en silencio pidiéndole a Dios que no fueran a su antigua casa, pero lo predestinado, predestinado está, se pararon justo en su antigua puerta, sor Angustias llamó y una voz ronca se oyó despacito “pase” Sor angustias penetró pero sor Magdalena no lo hacía “vamos hermana ¿a qué espera para entrar?”Cada paso que daba Sor Magdalena era como si fuera caminando sobre fuego, llegaron a la entrada de algo parecido a un dormitorio y sobre la cama había un anciano porque habló que si no se van sin verlo, hacia un olor nauseabundo, el anciano tenía la cara amarilla de la cirrosis, se incorporó un poco “ah, vienen dos” “si venimos dos porque aquí hay mucha faena, comenzaremos por asear este cuarto que huele a pocilga”.
Cuando Sor Angustias salió al patio a por un cubo de agua Sor Magdalena se le acerco más para ver si la reconocía, el anciano la miró y giró la cabeza como de no reconocer a la persona que lo estaba mirando “Hola padre”  el anciano la miró fijamente “¿padre?” “si padre soy magdalena la hija a la que tanto maltrataste “no puede ser, si me dijeron las hermanas que habías muerto”” te dijeron la verdad, había muerto para ti” el anciano se hundía cada vez más en el colchón intentando esconderse “¿Y madre?” esa se fue hace años a su pueblucho, todas me habéis abandonado” “ no padre, no te abandonemos es que tú nunca nos has tenido como seres humanos y sabes una cosa, hay gente mala, como tú, pero también hay muchísima gente buena de corazón, gente que trata a las demás personas como humanos, padres que aman a sus hijos y madres que se desviven por sus niñitos, afortunadamente el mundo no es como tú me querías hacer ver, pero a lo largo de una vida siempre te encontraras más gente buena que mala a la que puedes ayudar y ellos te ayudaran” diciendo esto sor Magdalena salió a buscar el agua y cuando entraron las dos hermanas el anciano estaba muerto con los ojos abiertos y una fotografía fuertemente agarrada con la mano izquierda, Sor Magdalena tuvo que hacer mucha fuerza para arrancárselo y cuando lo vio se persignó, se lo guardó y comenzó a llorar “hermana ¿de qué es la foto?” la sacó y se la dio “es la única foto que nos hicimos los tres en una feria y yo creía que estaba perdida” Sor Angustias se la devolvió dándole un beso en la mejilla” guárdela al fin y al cabo eran sus padres” “ahora tendrá que darle cuentas a Nuestro Señor”